LA GRACIA
¿Qué es la Gracia?
La Gracia, se puede entender de varias formas, pero la trataremos de comprender desde el punto de vista que nos enseña Dios y nuestro señor Jesús.
La gracia es ser agradable frente a otro, como diríamos hoy en la actualidad, es ser simpático, cordial. Si a usted le cayera bien una persona diría, me cae bien, me gusta como es, me encanta, me es simpático, etc.
Veamos algunos ejemplos Bíblicos.
Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.
Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.
Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.
Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de plata y de oro.
Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. También Moisés era tenido por gran varón en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los ojos del pueblo.
En estos ejemplos, vemos que cuando Jehová daba gracia a alguien, ante los ojos de los demás, estos recibían algo de los demás.
Mirado desde ese punto de vista, podemos decir que recibir algo por gracia “es recibir algo en forma inmerecida”. Entonces, cuando recibimos algo por gracia, quiere decir que, recibimos ese algo, no porque lo merezcamos, sino como un regalo, porque frente al otro fuimos agradables.
Esto lo podemos comparar cuando usted ve a un niño que es amable, sociable y a usted le causa “gracia” (simpático, agradable) y por esta razón usted le regala un helado. No porque se merezca el helado, sino que, por gracia usted le regala el helado.
Entonces podemos concluir que la Gracias se basa en ser agradable a otro y por eso, el otro podría darle un obsequio sin que se lo merezca, ni que el otro esté obligado a ello.
Entonces, analicemos el plan de salvación de la humanidad, que nuestro Padre celestial diseño a través de la gracia, dado que el hombre y la sociedad fueron transgresores de la Ley quedando destituidos del reino de Dios y todos van camino a la muerte. (Leer LA LEY).
El Creador ha permitido al hombre, como individuo y como sociedad, desde que Adán fue destituido del reino de Dios, para que de manera libre e independiente eligiera el camino del bien o del mal (recordemos que el pecado de Adán y de Eva fue el desobedecer al comer del fruto del conocimiento del bien y del mal)
Génesis 2:17 Más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Al heredar la descendencia de Adán, este conocimiento del bien y del mal, el Creador determino un periodo de tiempo para que ésta descendencia definieran su camino, es decir, el bien o el mal. Es ahí donde entramos todos los seres humanos, dado que cada uno (decisión personal) y como sociedad, tenemos que decidir entre el bien y el mal.
Este periodo de tiempo está dado por el tiempo necesario para que el hombre como sociedad y como individuo alcance su plenitud, en otras palabras podríamos decir, alcancen su madurez. Entonces se producirá la segunda venida de cristo y considerara a cada individuo en forma particular y a las sociedades (naciones) de la tierra y se termina con la maldad y el pecado para entrar en un periodo de paz y justicia perdurable, donde el amor a nuestro Creador será el motor de nuestras vidas.
El Creador ya sabía que el hombre como individuo y como sociedad iba a escoger el mal, porque Él sabe las cosas desde el inicio y hasta el fin y nos las manifiesta para estemos preparado frente a lo que viene.
Por ejemplo, le dijo a Abraham como iba a suceder con su descendencia en Egipto:
Génesis 15 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.
5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.
13 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.
14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
15 Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.
16 Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí.
También a Moisés le advirtió sobre lo que iba a pasar después de su muerte.
Deuteronomio 31, Reina-Valera 1960 (RVR1960)
14 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado el día de tu muerte; llama a Josué, y esperad en el tabernáculo de reunión para que yo le dé el cargo. Fueron, pues, Moisés y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión.
15 Y se apareció Jehová en el tabernáculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernáculo.
16 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adónde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él;
17 y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí?
18 Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses ajenos.
Todo esto se cumplió cabalmente. También están determinados los tiempos de hoy (lo que sucederá en nuestra época) para que estemos preparados de lo que ha de venir hoy, hasta la segunda venida de nuestro señor Jesús y que traerá la paz y la justicia perdurable. Pero estos sucesos los veremos en el tema “COMPRENDIENDO LOS TIEMPOS FINALES”.
Una característica de nuestro Creador es que Él anuncia todo antes que sucedan las cosas, de tal forma que también den testimonio de su existencia. Leamos:
Isaías 42: 9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
Isaías 44:
6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.
7 ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.
8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.
Isaías 45:19 No hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo justicia, que anuncio rectitud.
Isaías 46:10 Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; amen.
Nuestro Dios y Padre celestial nos enseña que no existe ni siquiera uno que haya cumplido íntegramente con la ley, por lo tanto estábamos todos destituidos del reino de Dios y por la ley, condenados a muerte. Pero por la misma ley, Dios estableció la salvación por medio de la gracia a través de nuestro señor Jesucristo. Camino que nos permite ser salvos y escapar de la muerte que determina la ley.
Debemos dejar claro que la ley funciona en forma paralela a la gracia y no como algunos enseñan que la gracia reemplaza a la ley. Ya que el mismo señor Jesucristo declaro que él vino a cumplir la ley (mateo 5:17-20). La ley de Dios es para cumplirla y no será revocada.
En vista de que nadie iba a ser salvo por medio de la ley, Nuestro Padre celestial quien nos ama y desea nuestra salvación, establece este nuevo medio de salvación llamado la gracia y consiste en que un justo debía morir por la humanidad, de tal forma que pudiera establecer un nuevo pacto, dado que el antiguo pacto fue invalidado por las transgresiones del pueblo de Israel.
Jeremías 31:31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
Mateo 26:28 Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
Es aquí donde nuestro señor Jesús juega un papel fundamental en la salvación nuestra, dado que era necesario que muriera un justo, sin pecado, sin manchas, de tal forma que al morir, por la ley fuera levantado de los muertos.
El Creador declara que el justo por su justicia vivirá y así también el que pecare ese morirá. (Lea: Ezequiel 18)
Al morir Nuestro señor sin pecados, porque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca, (lea Isaías, 53:9), fue muerto en forma injusta, es decir, se cometió una injusticia con él, por lo tanto de acuerdo a la ley de Dios, era ineludible corregir ese echo resucitándolo, dado que un justo no pude morir, se estaría violando la ley, por lo tanto el Padre lo resucita (todo de acuerdo a la ley) pero también la ley contempla que todo daño, dolor, perjuicio, debe ser reparado. (Como llamaríamos hoy, debe ser indemnización por daños y perjuicios) La ley de restitución y la ley de retribución.
Al aplicar estas leyes, nuestro señor Jesús es restituido, es decir se reintegra su vida y su gloria. Pero se tiene que indemnizar por lo ocurrido, dado que él vino a enseñarnos, a indicarnos el camino a Dios, a anunciar buenas nuevas, a sanarnos, a liberarnos, a consolarnos, también a anunciar el día de venganza de Dios (Lea, Isaías 61) y a cambio fue traicionado, despreciado, humillado, desechado, angustiado, menospreciado, afligido, azotado, golpeado, sujeto a padecimiento y herido hasta la muerte. (Lea Isaías, 52:13 en adelante) es justo que de acuerdo a la ley de Dios, sea retribuido (indemnizado) por todo lo padecido. He aquí comienza la gracia, porque nuestro señor Jesús, como reparación (pago) nos pide para él, a mí, a usted y aquél, etc. Por eso se dice que él nos compró con su sangre (muerte). (1 Corintios 6:20 y 7:23). También se dice, que él nos eligió a todos nosotros (cristianos) por eso somos llamados elegidos. (Lea, 1 Pedro 1:2 - Apocalipsis 17:14).
Entonces entendemos que para ser salvos, Jesús nos tiene que elegir (él nos amó primero) y si nos elige no pasamos por juicio, sino que pasamos a vida eterna porque él nos justifica y por lo tanto nuestros pecados son perdonados. (Lea, Romanos 5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.)
Cuando nuestro señor se sacrificó por la humanidad, el sacrificio lo realizó para todos, sin excepción de personas, porque por él, todo fueran salvos ya que todo ser humano tiene la opción de salvarse, mas por causa del pecado, solo él escogerá a los que le caen en gracia, es decir, los que sean agradables a los ojos de su Padre y de él. Por eso la salvación es por gracia, no es que la merezcamos, sino que hemos sido en gracia a los ojos de Nuestro Padre celestial y a nuestro señor Jesús.
La pregunta que surgiría inmediatamente es ¿Cómo le podemos caer en gracia? ¿Y porque a otros no?
Para poder responder, primero vamos a hablar de los pactos.
El primer pacto que el Creador estableció para salvar a la humanidad (sin considerar el realizo con Noé). Fue con el pueblo de Israel, que comenzó a gestarse con Abraham, que de él, iba crear una gran nación santa (su pueblo) y el Creador iba a ser su Dios (Lea, Génesis 17, Éxodo 6, 32, 33, 34) y se termina de ratificar con Israel cuando es sacado de Egipto y era guiado por Moisés. De este pueblo se esperaba que fuera luz a las naciones y que el conocimiento de la verdad fuera a ser derramada a través de ellos, pero esto no se realizó porque violaron el pacto y se corrompieron.
Con el pueblo de Israel se ratifica el pacto a través de las escrituras de las tablas (tablas del pacto) Lea, Deuteronomio 9: 9-11) Claro que las primeras tablas son quebrantadas apena se terminan, porque el pueblo peco aun cuando se estaban escribiendo, pero Dios en su misericordia lo renueva y crea dos tablas nuevas con los mandamientos de Él. (Lea, Deuteronomio 10)
Este pacto es quebrantado una y otra vez con el pasar del tiempo por el pueblo de Israel, a tal nivel que su maldad fue similar a la maldad de los pueblos de esas tierras que fueron expulsados y destruidos para dársela a ellos. Como Dios ya les había advertido, sobre las consecuencias, dio por roto el pacto, lo que significó que Israel recibió las maldiciones que se detallan en Deuteronomio 28, donde se especifican las bendiciones de la obediencia y las maldiciones de la desobediencia.
Como explicamos anteriormente, el Creador sabe las cosas de ante mano, pero tiene que dar la oportunidad al hombre y a la humanidad de que sean ellos los que tomen finalmente su decisión. Solo nos aconseja para que tomemos el camino de la obediencia y recibamos las bendiciones y vida, lo vemos en Deuteronomio 30: 15-20 y dice:
15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;
16 Porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
17 Más si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,
18 Yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.
19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;
20 Amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.
Entonces, el Creador dentro de su plan de salvación de la humanidad, anuncia un nuevo pacto que es por medio de Jesús y dado para Israel y para el resto de las naciones. (Lea, Jeremías 31:31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.)
Isaías 42:6. Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
Isaías 49:6. Dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.
Lea Isaías cap. 42 para complementar.
Esta es la gracia, que sin transgredir la ley, permite la salvación del pecador, dado que ningún hombre ha sido capaz de cumplir cabalmente la ley, por lo tanto todos estábamos destituidor del reino de Dios e íbamos a muerte, pero por medio de la gracia muchos hemos sido salvo y muchos más aún faltan por concurrir
Recordemos dos cosas, primero: que Dios ama el derecho (Lea. Isaías 8 Porque yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos pacto perpetuo.)
Segundo: los pactos se realizan a lo menos con dos partes involucradas y que ambas partes deben estar de acuerdo.
Este nuevo pacto es ofrecido primeramente a Israel, pero éstos rechazan la oportunidad obteniendo las consecuencia que los llevan a ser, en gran partes exterminados y el resto esparcidos por las naciones. Quedando postergados para el tiempo final (Lea: Romano 11). Entonces este pacto es ofrecido a los gentiles (resto de las naciones) y así se cumple que los primeros serán postreros y los postrero serán primeros.
Ahora estamos en condiciones de ver como se concreta la gracia.
Para poder acceder a la gracia, debemos aceptar el nuevo pacto que se realiza con nuestro señor Jesús y consiste básicamente en que él dio su vida por nosotros y por lo cual él reclama como suyos a todos aquellos que reconozcan que son pecadores, arrepintiéndose de sus pecados y aceptándolo a él (Jesús) como su señor y salvador.
Aceptando este pacto, cualesquiera que sean las condiciones de pecado en que se encuentre la persona, desde ese mismo instante ingresa a la gracia y pasa a ser hijo de Dios y coheredero con nuestro señor Jesucristo. Dios, el Creador pasa a ser nuestro padre celestial y Jesús nuestro señor.
Lea, 1 Timoteo 2
3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo
De aquí en adelante, se tiene que caminar en la voluntad del padre para no invalidar el pacto, es decir, debemos presentarnos como sacrificios agradables a Dios. (Lea, Romanos 12:1: [Deberes cristianos] Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Las cosas pasadas el señor las da por olvidadas y comienza una nueva vida, porque la vieja persona muere y nace una nueva persona con el espíritu del Creador. Esto lo hace hijo del Creador, quien pasa a ser su Padre celestial y todos nosotros los que genuinamente hemos aceptado este pacto pasamos a ser sus hermanos. La gran familia de Dios con Nuestro señor Jesús a la cabeza.
A ésta familia se le denomina la Iglesia de Cristo, la esposa, su cuerpo, etc. Por lo tanto, la Iglesia de Cristo no es una denominación x, sino ésta gran familia, que si tuviéramos que llamarles por un nombre, a lo mejor sería, cristianos legítimos.
No debemos pensar o mirar la gracia con liviandad con respecto a la ley, pensando que la ley es más estricta y la gracia más ligera (que se preste para libertinaje) sería un terrible error. Cuando estudiamos la gracia, vemos que es mucho más exigente que la ley, demanda mucho más.
No basta con ser justo, además hay que ser misericordioso y humilde. Un ejemplo, la ley dice “no mataras”, en cambio el señor nos pide que aun debemos amar a nuestros enemigos. Dicho en otras palabras, no solo no debemos matar a nuestro enemigo, sino que debemos amarlo. Esto fuera de la gracia es imposible poder cumplir. Pero la gran diferencia está, en que ahora por la gracia, tenemos un ayudador (consolador), que es el espíritu santo. Entonces, por medio del espíritu santo podemos pasar nuestras cargas, debilidades, cojeras, quebrantos, orgullos, odios, rencores, penas y otros a nuestro señor Jesús, quien nos hace libre. Permitiendo que nazcamos de nuevo, por medio un cambio de espíritu, formándonos a imagen y semejanza de Dios, el Padre.
Por lo tanto, cuando decimos que no nos regimos por la ley, no quiere decir que no cumplamos la ley, sino que la cumplimos y aun vamos más allá. Pongamos un ejemplo para entender mejor, cuando un cristiano tiene la posibilidad de robar con la absoluta seguridad de no ser sorprendido, no lo hace, ¿por qué?, porque este cristiano no roba porque la ley dice no robaras, sino que, no roba porque no está en él, el robar. No lo siente, no es parte de su ser. Eso es ser un cristiano verdadero (legítimo), que está en la gracia. (Se cumple lo que dijo el señor en Jeremías 31:33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.)
Un cristiano verdadero aprende a amar al Padre y por ese amor quiere agradarle y por lo tanto hace su voluntad y como hace su voluntad, es agradable ante los ojos de Dios el Padre y lo que le agrada al padre le agrada al hijo.
Entonces, el señor escogerá a todos los que le reconozcan como su señor aceptando el nuevo pacto y de ahí en adelante hay que comportarse en forma agradable ante los ojos del Padre.
Los que no acepten a Nuestro señor Jesús como su salvador, es porque no quieren recibir el amor de la verdad para ser salvos, sino que se complacen en la injusticia, en el engaño y toda la maldad de este mundo.
Por lo tanto, toda persona que no tome la gracia que se le ofrece para su salvación mediante Jesús, no tiene, ni existe otro medio de salvación para ser librado de la ira de Dios. Significa que será juzgado por la ley y según la ley será condenado con pena de muerte.
Le recomendamos que repase Deuteronomio cap.28 y en especial cap.30: 15- 19
Nuestro deseo es que usted aprenda correctamente la gracia, sin simbolismos y en forma objetiva, porque en estos últimos tiempos se va a comprender la palabra como realmente es el conocimiento de Dios, tal como son las cosas, sin simbolismos ni misterios, ni interpretaciones de hombre, porque el cristiano verdadero tiene que alcanzar la madurez que nuestro Padre pide y el espíritu santo revelará el conocimiento ya sin velo, como dice Pablo, porque realmente estamos en los últimos día y debemos estar a la altura de los acontecimientos que vienen, que son malos, muy malos, y cada día que pasa, de hoy en adelante, va a ser más difícil ser agradable a Dios. Solo los verdaderos lo lograran y para lograrlo, como dijimos anteriormente, deben alcanzar madurez.
Que no nos sorprendan estos malos tiempos, debemos ser como las 5 vírgenes sensatas, con aceite en nuestras lámparas, ya que se acercan muy apresuradamente los años de apostasía.
Porque nuestro Padre manifiesta constantemente en su palabra que le ama y quiere que usted sea inteligente y sabio (a) y tome la decisión correcta, escoja pues la vida para que viva usted, sus hijos y los hijos de sus hijos. Amen.
Nuestra fe y esperanza está en nuestro señor Jesucristo, sabiendo que muy pronto viene a buscar a su Iglesia y nos reuniremos con él, siendo librados de la ira venidera.
Si usted desea aprender más o tiene consultas sobre este tema, escribanos por medio de “Contáctanos “en esta página y le responderemos a la brevedad.
Que el señor le bendiga.
SEPTIEMBRE 2013